Wednesday, October 10, 2012

Ganesha


El ejército invasor entraba por la Diagonal desde el interior. Por el camino había arrasado pueblos, de los que el humo y el orgullo aún permanecían intactos. En la capital, los ciudadanos se atrincheraban en aquella última ilusión de creer que la razón podía vencer a la imbecilidad dogmática. Sin embargo, los tanques comenzaron a destruir piquetes, edificios, parques infantiles, museos, legados históricos de la humanidad. Escondida en el metro, me moría de miedo, con otros más.

Y fue cuando escuchamos un gran rugido, imposible, irreal. El suelo sobre nosotros tembló. Algunas piedras se desprendieron, a pesar de que el subsuelo del metro era a prueba de bombas, no como el del tren.

El silencio. El aullido roto triunfal. No podía ser. Nos miramos en maravilla. Corrimos al exterior. Allí, en la avenida: el ejército invasor derrotado y tan tranquilamente, varias manadas de elefantes paseaban por los escombros, como bomberos después de un desastre, buscando supervivientes.

6 comments:

  1. Anonymous3:17 PM

    Me encantaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!! :)
    Bxº

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  2. Muy bueno, Gina, un panorama apocalíptico e irreal que tiene belleza.
    Salud

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  3. Así son mis pesadillas :-) Gracias por la visita.

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  4. Anonymous12:37 PM

    Que no siguin necessaris, però si venen els tancs ojalà vinguin tots els elefants dels teus somnis.

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  5. Esperem que els tancs es quedin també en els somnis :-)

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